La Biblia en sus Tradiciones

Job 16,1–17,16

RV

Y RESPONDIO Job, y dijo:

Muchas veces he oído cosas como estas: Consoladores molestos sois todos vosotros.

¿Tendrán fin las palabras ventosas? O ¿qué te animará á responder?

También yo hablaría como vosotros. Ojalá vuestra alma estuviera en lugar de la mía, Que yo os tendría compañía en las palabras, Y sobre vosotros movería mi cabeza.

Mas yo os alentaría con mis palabras, Y la consolación de mis labios apaciguaría el dolor vuestro.

Si hablo, mi dolor no cesa; Y si dejo de hablar, no se aparta de mí.

Empero ahora me ha fatigado: Has tú asolado toda mi compañía.

Tú me has arrugado; testigo es mi flacura, Que se levanta contra mí para testificar en mi rostro.

Su furor me destrizó, y me ha sido contrario: Crujió sus dientes contra mí; Contra mí aguzó sus ojos mi enemigo.

10 Abrieron contra mí su boca; Hirieron mis mejillas con afrenta; Contra mí se juntaron todos.

11 Hame entregado Dios al mentiroso, Y en las manos de los impíos me hizo estremecer.

12 Próspero estaba, y desmenuzóme: Y arrebatóme por la cerviz, y despedazóme, Y púsome por blanco suyo.

13 Cercáronme sus flecheros, Partió mis riñones, y no perdonó: Mi hiel derramó por tierra.

14 Quebrantóme de quebranto sobre quebranto; Corrió contra mí como un gigante.

15 Yo cosí saco sobre mi piel, Y cargué mi cabeza de polvo.

16 Mi rostro está enlodado con lloro, Y mis párpados entenebrecidos:

17 A pesar de no haber iniquidad en mis manos, Y de haber sido mi oración pura.

18 Oh tierra! no cubras mi sangre, Y no haya lugar á mi clamor.

19 Mas he aquí que en los cielos está mi testigo, Y mi testimonio en las alturas.

20 Disputadores son mis amigos: Mas á Dios destilarán mis ojos.

21 Ojalá pudiese disputar el hombre con Dios, Como con su prójimo!

22 Mas los años contados vendrán, Y yo iré el camino por donde no volveré.

17,1 MI ALIENTO está corrompido, acórtanse mis días, Y me está aparejado el sepulcro.

17,2 No hay conmigo sino escarnecedores, En cuya acrimonia se detienen mis ojos.

17,3 Pon ahora, dame fianza para litigar contigo: ¿Quién tocará ahora mi mano?

17,4 Porque á éstos has tú escondido su corazón de inteligencia: Por tanto, no los ensalzarás.

17,5 El que denuncia lisonjas á sus prójimos, Los ojos de sus hijos desfallezcan.

17,6 El me ha puesto por parábola de pueblos, Y delante de ellos he sido como tamboril.

17,7 Y mis ojos se oscurecieron de desabrimiento, Y mis pensamientos todos son como sombra.

17,8 Los rectos se maravillarán de esto, Y el inocente se levantará contra el hipócrita.

17,9 No obstante, proseguirá el justo su camino, Y el limpio de manos aumentará la fuerza.

17,10 Mas volved todos vosotros, y venid ahora, Que no hallaré entre vosotros sabio.

17,11 Pasáronse mis días, fueron arrancados mis pensamientos, Los designios de mi corazón.

17,12 Pusieron la noche por día, Y la luz se acorta delante de las tinieblas.

17,13 Si yo espero, el sepulcro es mi casa: Haré mi cama en las tinieblas.

17,14 A la huesa tengo dicho: Mi padre eres tú; A los gusanos: Mi madre y mi hermana.

17,15 ¿Dónde pues estará ahora mi esperanza? Y mi esperanza ¿quién la verá?

17,16 A los rincones de la huesa descenderán, Y juntamente descansarán en el polvo.